lunes, julio 31, 2006

Rutina.

Hoy comienza una nueva semana. Para mi es más nueva que quizás para el resto de las personas. Después de estas últimas tres semanas en las que he vuelto a sufrir, en las que he tropezado y caido, en las que he llorado y pensado, tengo que retomar el curso que había tomado.

Soy de esa clase de personas a las que la rutina al mismo tiempo las mata y les da la vida. Cuando llevo un tiempo siguiendo mi rutina diaria comienzo a sentirme deprimido y necesito salir de ella, pero me basta con un pequeño cambio, con hacer algo distinto a lo habitual y luego vuelvo a ella. Siempre he sido así, necesito que las cosas cambien solo lo justo para sentirme en mi lugar, si no cambian nada no me encuentro bien, si cambian demasiado me descolocan. Eso es lo que me ha sucedido las últimas semanas.

Tuve cambios demasiado grandes y en un momento en el cual para mi la rutina lo era todo. Mi control en la alimentación, el ejercicio regular hacían que tuviera un cierto dominio de la situación. Me sentía bien, no vomitaba, comía más o menos bien y comenzaba a sentirme mejor con mi cuerpo al ver como el ejercicio daba resultados. Entonces lo cambié todo, me dejé llevar por mis impulsos, dejé que una persona entrara como un vendabal en mi vida, dejé de controlarme, dejé el ejercicio, porque no me dejaba tiempo para nada mas. Esa persona ocupaba mi tiempo libre, y el resto del tiempo, estaba demasiado cansado como para tomar de nuevo las riendas. Así que dejé que fuera ella quien ocupara la mayor parte de mi tiempo. También dejé el control de mi alimentación en sus manos, ya que salíamos a cenar fuera, o comíamos en mi casa, pero ahora éramos dos, y no solo era yo el que decidía sobre lo que comía. Gastaba mis energías en agradar a esa persona, sin darme cuenta de que me las estaba quitando a mi. Al mismo tiempo me daba cuenta de lo que estaba haciendo, del riesgo que estaba corriendo, pero aún así no lo vo venir. Perdí el control, perdí mi rutina y con ello volví a caer, tropezé.

Cuando me di cuenta de ello, era demasiado tarde como para no tropezar, así que así fue. Pasé la peor semana en mucho tiempo, no voy a decir que me arrepiento, porque, como todo en la vida, todo sucede por una razón. En este caso creo que fue para que aprendiera una lección que ya creía tener aprendida. Esta mañana se lo decía a mi mejor amiga y la persona a la que más quiero ahora mismo. Durante toda mi vida dejé que la razón, mis deséos más físicos, la soledad y mi desesperación sustituyeran al corazzón a la hora de amar. Así que puedo decir que nunca en mi vida he amado a nadie con el corazón, que nunca he sentido estar enamorado de nadie, y eso me apena un poco, por todo lo que me he perdido. No se si es tarde ya para sentirme así, quiero pensar que no, de hecho, mi corazón quiere a una persona ya, aunque me falta algo aún. Pero no quiero desvíar el tema.

Este fin de semana, dejé que el descontrol me invadiera. Este fin de semana fui el mismo de hace 4 meses, comí, bebí, vomité, como antes. No voy a arrepentirme, fue un adios, fue una señal de que mi cuerpo quería despedirse de esas sensaciones. Me dejé hacer, porque creo que mi mente estaba cansada por todo lo que había pasado estas últimas semanas. Dejé que los excesos me invadieran, a la manera de una despedida, a la manera de unas vacaciones, de un descanso. Esta mañana me he levantado de otra manera. He descansado mucho este fin de semana, tanto al nivel más puramente físico (he dormido bastante), como al más puramente mental, por lo mucho que me he permitido en cuanto a excesos. Tampoco es que esta noche haya dormido demasiado bien, me he despertado unas cuantas veces, y aún a riesgo de que os ríais, he tenido toda la noche la sensación de que había una cucaracha en la puerta de mi armario, la veía con sus put.... antenas allí, observándome. Pero no dejé que lo irracional me diera miedo, así que ni encendí la luz, ni miré a la puerta, porque ya sabía que no estaba allí. Así que, a pesar de haberme despertado de noche, no me levanté con una mala sensación, sinó más bien al contrario. No he rechinado los dientes, y eso siempre es una buena señal en mi. Así que hoy retomo lo que dejé hace 3 semanas, hoy vuelvo a mi rutina. Estoy deseoso de comenzar con ella, de mantener el control de mi alimentación, de mis abdominales y flexiones, de sentir que me controlo y de perder de vista las ganas de vomitar.

Volveré a estar como estaba, es más, estaré mejor que nunca. Hoy comienza un nuevo día, hoy es una nueva etapa en este tour que corro. La montaña fue dura (siguiendo la metáfora ciclista), y la caida también lo fue porque estaba yendo muy rápido, pero ahora es todo llano por un tiempo, tampoco será cuesta abajo, pero con mi esfuerzo alcanzaré la meta, aunque esta esté lejos aún. Como dije, continuando con el simil, esta es otra etapa mas, habrá mas puertos de montaña con subidas complicadas y mucha energía gastada, habrá descensos rápidos en los que lograré mucho sin esfuerzo apenas, habrá zonas más lisas, llanas, en las que simplemente pedaleando avanzaré. Pero al final llegaré a coronar Paris, y me convertiré en ganador de mi tour particular. Seguro que el maillot amarillo me sienta de maravilla :-D

Bueno, ahora me pongo a trabajar, aunque no séa del todo cierto, pero por lo menos a estar aqui, que para eso me pagan. La próxima vez que os hable, que será mañana, o eso espero, os diré que mi día ha sido bueno, que he recuperado el control, no es que así lo deseé, sinó que sé que así sera.

viernes, julio 28, 2006

Virus.

Termina la semana, o por lo menos la parte más dura, y la verdad, es que no puedo sentirme más aliviado. Al final, como todo en la vida, las malas rachas pasan, los ánimos comienzan a subir otra vez, y vuelta a empezar. Así me lo tomo, como un bache, un bache doloroso, pero solo eso, un tropezón.

Las cosas han mejorado, mi ánimo está mejorando, el control volverá, aunque ahora mismo sigo descontrolado, aunque por motivos médicos. Hay una ley de Murphy que cuenta que cuando las cosas van mal siempre pueden empeorar, y es cierta a medias. Digo a medias, porque si que todo ha ido empeorando a medida que la semana fue transcurriendo, pero al final, el río volvió a su cauce, y lo qu estaba mal se fue poniendo de nuevo en su sitio. Ahora mismo he solucionado dos temas importantes y eso ha ocasionado que me sienta mejor. La sesión con mi psicóloga y mi psiquiatra de hace dos días fue especialmente buena, lo necesitaba y fue exactamente como lo necesitaba. Hablé mucho con mi psicóloga, ella me ayudó a aclarar mis sentimientos y a encontrar las palabras que quería decir. Me dio ánimos renovados. También una amiga me ayudó, ella no sabe cuanto, a recuperar la alegría (aunque no séa completa). Entre las dos conseguí hacer lo que tenía que hacer, decir lo que tenía que decir. Aunque no salió del todo perfecto, porque sé que dentro de un tiempo le haré daño a alguien, a la persona que anoche dejé. Esa persona sigue enamorada de mi, pero confió en que se le pasará con el tiempo.

En cuanto al tema vacaciones, eso también se ha arreglado. Ya tengo donde dormir el primer día, y además también tengo la seguridad de que a mi amigo le darán las vacaciones finalmente, así que dentro de dos semanas estaré fuera, lo siento por vosotros, pero no por mi, no sabeís la falta que me hace. Aunque es verdad que durante una semana y un día estaré ausente, completamente. Si me echaís de menos, especialmente mis lectores más fervientes y mi amiga a la que quiero tanto, que sepaís que pensaré en vosotros.

No quiero dejar de lado el tema del post de hoy, porque mi estado actual está influido por el. Hace dos días me salió un pequeño sarpullido en un brazo y algo de fiebre (bueno, no es fiebre según términos médicos, pero la verdad es que a tener 37 y medio siempre le he llamado fiebre, me da igual lo que digan los médicos). Además tenía una terrible sensación de cansancio, eso fue el día de mi cita con la psicóloga. A medida que avanzó la noche fue remitiendo, así que no le di más importancia que la justa, de hecho creí que simplemente habría comido algo que me sentó mal. Pero ayer volvió a la misma hora el sarpullido, más extendido esta vez, la fiebre y la sensación de cansancio. Así que fui al médico. Como de costumbre no le dieron mucha importancia, me dijeron que es un virus que estoy incubando y que espere unos días. Hoy me siento fatal, fisicamente, me duele el cuerpo y creo que esta noche lo pasaré algo mal. Pero es algo físico, que se curará con reposo, dormir, descansar y quizás alguna medicina (que no tomaré, como siempre, en eso soy terrible). En parte lo agradezco, porque creo que es una de las razones por las que me encuentro mejor mentalmente, aparte de haber solucionado los temas pendientes. Es como si el hecho de encontrarme mal por algo real ha hecho que me olvide de lo irreal.

Mañana os diré que tal me encuentro. Por lo menos mañana podré dormir como un lirón.

miércoles, julio 26, 2006

El Grito.

El grito, de Edward Munch, en mi opinión el cuadro que mejor refleja la angustia, la desesperación. No seré el primero en hacer esta pregunta, ni tampoco el último, pero qué es lo que atormenta a esta persona. Lo que más me llama la atención son las dos personas al fondo, ellas hacen que el hombre que grita parezca fuera de la escena. Ellos caminan despreocupados, como quien va de paseo, ajenos a la escena que se desarrolla más adelante. Convierten al hombre que grita en un fantasma, aumentando así la sensación de soledad. El hombre se tapa los oidos, no se si en un acto reflejo de protección ante el mundo que le rodéa, o si tan solo se coge la cabeza, o utiliza sus manos para amplificar el grito, ya que nadie le oye. Todo en el cuadro está pensado (o intuído) para provocar en el que lo ve una sensación de desasosiego. Los colores, el fondo semidiluído, el cielo enrojecido, el rostro del hombre que grita. Pero lo que provoca el desasosiego no es el cuadro en si mismo, sinó el recuerdo que despierta en los que lo miran. No todos reaccionamos de igual manera, no todos somos iguales ni sufrimos los mismos problemas, pero algunos de nosotros nos vemos reflejados en él. Esa sensación de estar solo en el mundo, de estar rodeado de personas que paséan, pero que son completamente ajenas a nosotros. La desesperación, las ganas de gritar en el vacio, de aullar de miedo, aunque nadie nos escuche.

Llevo unos días muy malos, he tenido una recaída importante, para colmo han sacado de mi lado a mi único amigo en madrid, bueno, él sigue estando en Madrid, pero me lo han sacado del trabajo, así que ya no tengo confidente aqui. Mis vacaciones peligran ahora mismo, debido a que me iba a ir con el, pero es posible que él ya no pueda ir. Mi cabeza no se encuentra en muy buen estado, y mis ánimos están muy bajos. He vuelto a caer en viejos hábitos, llevo dos noches seguidas acostándome borracho, he vomitado. Así que hoy, a diferencia de las anteriores semanas, soy el grito.

Evidentemente, escribo estas lineas, no solo para compartir mi angustia, para deshacerme de ella, sinó que además, para recordarme a mi mismo lo que hago, para no hacerlo de nuevo. He adelantado mi cita con la psicóloga esta semana, porque estoy desesperado. Pero todo ello no significa que abandone, sinó más bien que seguiré luchando. Ahora sé lo que me puede suceder si bajo la guardia, ahora he aprendido que la bestia sigue ahi, que no me puedo olvidar de ella, que no debo temerla, y que estas recaidas son normales. A pesar de lo mal que me encuentro todavía, de mi rostro interior que se asemeja al del cuadro, de las lágrimas que he vertido esta semana, os digo, aquí y ahora, que no desfalleceré. Ahora estaré preparado en el futuro para afrontar mis caidas, que yo pensaba serían pequeñas. Ahora estaré preparado para lo que venga, y sobre todo, estaré preparado para asumir la felicidad, que en el fondo le tengo miedo.

Iba a terminar aqui, pero en mi última frase he reconocido uno de los desencadenantes de mi estado actual. Tengo miedo a estar bien, porque no se como afrontarlo. Supongo que es algo normal, cuando llevas tantos años siendo infeliz la felicidad es una desconocida, que no puedo controlar, porque aún no estoy acostumbrado a ella. Así que me da panico, me aterra, no se lo que es ser feliz constantemente, solo estoy acostumbrado a pequeñas briznas de felicidad. Tendré que ir haciéndome a ello, no?

martes, julio 25, 2006

Tropezar.


Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Yo doy fe de ello. Lo he vuelto a hacer. Es una pena que comenzara el blog hace poco tiempo, porque sinó sabríais de que hablo.

Ayer fue uno de los peores días en mucho tiempo, aunque al final mejoró mucho. Pensaba que iba a acabar el día llorando, pero al final sonreí. Una amiga muy especial así lo hizo, consiguió que me acostara con una sonrisa en los labios y que me levantara con otra también. Pero a pesar de eso, sigo sin estar bien hoy. He logrado sobreponerme a las lágrimas, con ayuda, claro está, pero la sensación de agobio, la tristeza y el miedo continúan.

Soy un cobarde, las cosas son así, estoy reaccionando peor que la última vez, en la que supe parar a tiempo. Lo peor de todo es que al final acabo haciendo daño a personas que me quieren, pero es inevitable. Solo puedo sentirlo en mi corazón, por mi propio bien debo hacer daño. Me he equivocado, por segunda vez, bueno, en realidad no es la segunda sinó la última de una larga lista. Ahora debo remediarlo, pero no me atrevo, no quiero hacer más daño del que ya he hecho, aunque como bien me dijo esa amiga a la que quiero tanto, si no lo remedio al final haré todavía mas daño. Me pregunto si esta vez aprenderé, si conseguiré armarme de valor y hacer lo que debo, si una vez que lo haga me sentiré bien, si podré retomar el curso de las cosas como estaba siendo hasta ahora.

Voy a llamar a mi psicóloga, la necesito, no para que me diga qué hacer, sinó para que me recuerde el como hacerlo. Hay muchas cosas que sigo sin comprender de mi mismo. Algunas van saliendo, otras siguen ocultas tras un velo de recuerdos borrados. Hay niebla donde debería haber recuerdos, hay huecos en mi cabeza. Quizás tras ellos se oculte la verdad, las razones, los miedos que me han llevado a estar donde estoy.

No desesperaré, no abandonaré, eso nunca, pero estos días estoy deprimido, triste, agobiado y cansado. Necesito dormir, necesito volver a mi rutina, a mi tranquilidad. Tengo que aprender a no decirle a los demás lo que quieren oir, sinó lo que siento, si no lo logro, seguiré teniendo problemas toda la vida.

Espero que la próxima vez que me leaís, tenga mejores noticias, hoy por hoy, me siento muy mal, pero será temporal.

lunes, julio 24, 2006

Recaida.


Hola amigos mios. Llevo varios días sin escribir nada, si me decís que me habeís echado de menos me hareís feliz. Aunque la felicidad es un bien escaso en la mayor parte de mi tiempo. Cuando pienso que lo estoy logrando, que estoy consiguiendo ser feliz, algo sucede que lo cambia todo de nuevo. Tengo la tentación de regodearme en mi propia infelicidad, de apesadumbrarme y abandonarlo todo. Lad fuerzas flaquéan, mi ánimo está por los suelos, y mi salud peligra. Tengo derecho a equivocarme, eso lo se, pero ya van varios errores, y da la impresión de que no aprendo de ellos. Todo lo que había conseguido hasta ahora, todo lo que había llegado a ser, los cambios, el optimismo, hoy me abandonan.

El error ha sido mío, el fallo ha sido pensar que lo que necesitaba era no estar solo, cuando en realidad es justo lo contrario, lo que necesito es estar solo, recuperarme, y una vez que esté completo, entonces si que podré buscar compañía. No tengo psicóloga hasta el jueves, pero la verdad es que la necesito ahora. Necesito sus consejos, necesito que abra mi mente y haga que me de cuenta de la verdad. Ella nunca me dice las cosas, ella siempre hace que yo mismo las diga, por eso me gusta.

Hace dos semanas comencé a salir con una chica, al mismo tiempo le hize daño a otra persona, a la que quiero infinitamente. Eso me dolió bastante, aunque si lo pienso racionalmente, tenía que ser así, el corazón me dice otra cosa. Yo pensaba que esa chica era justo lo que necesitaba, abrí mi corazón a ella, dije cosas sin pensar en las consecuencias, le dije que la amaba, que la quería, sin conocerla lo suficiente. Ella es buena, es tierna, dulce, inteligente, y muchas mas cosas. Todo parecía maravilloso, todo parecía perfecto, excepto por un detalle. Yo no estaba preparado para entregarme al 100%, claro que eso no lo sabía. Me entregué, y con ello entregué parte de mi alma, de mis energías. El resultado es que ahora mismo he recaído. He pasado de no vomitar, o hacerlo una vez a la semana, de comer bien, de cuidar mi cuerpo, de controlar mi vida, a todo lo contrario. He perdido el control que tanto me había costado conseguir. Ahora mismo no me encuentro bien, duermo mal por las noches, mis dientes vuelven a rechinar, me vuelvo a despertar con dolor de mandíbula y dientes, y claro, como hasta hace poco dormía de maravilla, no me he puesto el aparato estos días, así que me despierto bastante mal. Llevo dos semanas durmiendo poco, con lo que tanto mi cuerpo como mis ánimos están por los suelos. Me paso el día pensando, dudando, tratando de dilucidar que es lo que realmente quiero. Hay momentos en los que pienso que la quiero a ella, otros en los que no. No debería haber dudas, todo debería ser perfecto.

Así que aqui estoy, descontrolado, con la necesidad de hablar con alguien, de contarle que es lo que me pasa, necesito consejo, aunque ya se la respuesta. Tengo miedo de hacerle daño a esa persona, sobre todo porque ultimamente no hago más que hacer daño a las personas que me quieren. Pero también es cierto, que tengo que pensar en mi mismo, que debo pensar en mi recuperación, porque a fin de cuentas, analizando la situación, también le haría daño a esa persona si me mantuviera así, con las dudas, con mi descontrol, con el peligro de recaer totalmente y volver a ser el de antes. Supongo que debo de dar el paso.

También necesito aprender a estar solo, necesito controlar mi ansiedad emocional, necesito no necesitar a nadie, porque esa necesidad no me está trayendo más que problemas. Necesito controlar a mi cerebro, para evitar que si conozco a alguien hable demasiado. Necesito controlar mis emociones, necesito aprender a ser feliz. Necesito tantas cosas.....

Supongo que esta es una fase por la que debo pasar. Debo caerme para aprender de mis errores. Debo concienciarme de mis limitaciones y de lo que puedo y no puedo hacer por el momento. Pero sobre todo, necesito recuperar mi vida, el control.

miércoles, julio 19, 2006

La Felicidad.

Primeramente quiero disculparme por mi ausencia en estos últimos días. La verdad es que he estado ausente para el mundo, pero tenía mis motivos. Aunque eso no me impide disculparme y advertir que muy probablemente se repetirán las ausencias. Lo único que dejaré claro es que seguiré escribiendo mientras lo necesite.

El tema que quiero tratar hoy es la felicidad. Como un comienzo debería preguntarme que es la felicidad para mi, ya que el concepto en si mismo es completamente diferente para todos. De hecho, el concepto varía completamente no ya a lo largo de los años, sino incluso durante el día, debido a los cambios en el estado de ánimo. Pero basicamente hay una serie de hitos básicos que implican felicidad para mi. En un principio diré que la felicidad para mi es alcanzar una serie de metas que me he fijado en la vida; Tener mi propia familia, es decir, una mujer a la que ame y que corresponda a mi amor de la misma forma, unos hijos a los que educar, querer y cuidar, un lugar donde desarrollar mi familia; El éxito profesional, aunque en este caso es relativo, porque no se trata de dinero y poder, aunque es cierto que el dinero si está implicado por desgracia, sinó de aceptación, de tener el puesto que merezco y necesito, conseguir llenar el tiempo que obligatoriamente debo quitar a mi familia para poder mantenerla, pero consiguiendo que dicho tiempo me llene. Esa sería mi meta básica, claro que hay una serie de "extras" que harían que dicha felicidad fuera ligeramente mayor, aunque teniendo la base lo que pueda aumentar a mi grado de felicidad serían decimales.

Claro que esa felicidad de la que hablo, esas metas u objetivos que comento, están supeditados a mi estado actual. A veces la felicidad está se encuentra en las cosas más pequeñas, y a veces esos detalles que parecen insignificantes pueden ser justo lo contrario. Por ejemplo, casi nada me haría más feliz ahora mismo que comerme un chuletón de buey de ávila, acompañado por una botellita de Rioja o Ribera del Duero, y sentirme bien después, no tener ningún tipo de remordimiento, o necesidad o ganas de vomitar. Claro que las implicaciones que tendría ese pequeño capricho alimentario, el significado de ello, sería la curación total de mi enfermedad y con ello el comienzo de mi camino hacia la felicidad. Es evidente que para conseguir tener mi propia familia primero debo ser capaz de cuidarla, y si no me puedo cuidar y querer a mi mismo, dificilmente podré querer y cuidar a otras personas.

En este preciso instante, he comenzado el camino hacia la total felicidad, no se si algún día la tendré, pero tengo fe y esperanzas en ello. Ahora tengo más motivos que antes, aunque no muchos mas. En primer lugar quiero curarme por mi mismo, para mi mismo, para sentirme bien conmigo mismo. Y en segundo lugar quiero curarme para poder querer aún más a las personas que me quieren.

viernes, julio 14, 2006

Cucarachas

Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a abandonar mi habitual tono oscuro y triste. Las cosas que me suceden forman parte de mi vida, séan positivas, negativas e incluso cómicas, todos esos sucesos han formado mi caracter. Claro que no todos ellos han influido en mi personalidad. Ayer mismo me hicieron recordar mi pasado, algunas de las vivencias que creía no olvidadas pero si superadas. Me doy cuenta que hablar de ciertos temas me provoca mucho desasosiego, mi psicóloga también lo ha notado y por eso ahora quiere que hable de ellas. Así que como ayer hurgaron en mis heridas, metieron la mano hasta el fondo y comenzaron a sacar las primeras capas de mis traumas, prefiero olvidarlo hoy un poco. No es que no quiera hablar del tema con vosotros, pero ahora mismo no quiero volver a recordarlo, espero que me comprendaís, pero ya os lo contaré.

En cuanto al tema de hoy, no es la primera vez que hablo de el, ni creo que será la última. He de reconocer que tengo fobia a los insectos, bueno, a la mayoría de ellos. La situación más cómica que he vivido (fue cómica para mi amigo, para mi no, la verdad), fue ser perseguido en un hotel en francia por un amigo con una pata de araña en la mano. La jodía pata seguía moviéndose, lo juro. Así que como veís no me gustan demasiado ni las arañas, ni cualquier insecto que séa susceptible de algún tipo de mordedura, picadura, o simplemente que séa medianamente desconocido. En realidad todos los insectos me provocan pánico excepto aquellos de los que he comprobado directamente su inofensividad, como las pulgas de playa, las hormigas (las negras, las normales de toda la vida), las moscas y los mosquitos, a los que no tengo miedo, pero si me provocan mala leche. Existe otra clase de insectos a los que tengo miedo, pero no por su peligrosidad, sinó por ser desagradables, sucios y poco conocidos por mi.

En la ciudad donde vivo hay cucarachas, pero en la ciudad en la que vivía no las había. Así que no estoy acostumbrado a ellas. Hasta hace algún tiempo consideraba que tener cucarachas era sinónimo de ser un guarrete, de tener la casa sucia, descuidada. Hoy sé que no es así, pero en mi mente siguen asociadas a esa imagen de desorden y falta de limpieza. Podreís deducir de todo esto que en mi casa las hay. En verano, en cuanto llega el calor salen de sus escondrijos por la noche, sobre todo cuando hay algo de humedad en el ambiente. Se paséan por mi cocina, comen lo que encuentran por ahi, que siempre suele haber algo en el suelo, es inevitable, aunque solo séa una miga de pan, o una escama de piel. Son pequeñas, no están crecidas, por lo menos me queda eso. Eso es lo que más me repugna, la idea de que quizás estén dandose un paseo por mi comida, aunque yo la tapo, siempre hay resquicios por donde un insecto hambriento podría colarse. Yo me las imagino, conversando entre si, hablando de su último banquete, antes de morir bajo los efectos del veneno que tengo colocado estratégicamente. La verdad es que no me dan pena, siento ser tan cruel, pero son ellas o yo.

Así que basicamente lo que me suelo encontrar por las mañanas cuando voy a prepararme el té del desayuno son los cadaveres de las incautas que han mordido el cebo, suelen ser todas. Pero de vez en cuando, alguna escapa a la guadaña. Supongo que será porque en realidad no viven en mi casa sinó que salen de alguna de las otras viviendas que las rodean, del garaje o del patio, nunca se sabe. Las trampas supuestamente no las matan directamente sinó que permiten que estas vuelvan a sus nidos, llevando consigo el veneno que repartirá a sus congéneres, y teniendo en cuenta que en un 99% solo veo cadáveres de cucaracha, creo que es efectivo. Pero esta mañana hubo una excepción. Una desgraciada, horrible, sucia y rápida cucaracha se encontraba encima de la mesa de la cocina. Al principio no la vi, fui a prepararme el desayuno como todos los días. Suelo calentar agua en una máquina que tengo para eso, superrápida, en un minuto tienes agua hirviendo. Luego la echo sobre la taza con azucar y una bolsita de te "English Breakfast", después lo dejo reposar en la cocina mientras me ducho. Allí estaba, realizando el ritual de todos los días, cuando la vi, pequeña, marron, con sus antenas olfateando el aire, en busca de algo que llevarse a la boca. No reaccioné de inmediato, más que nada porque me acababa de levantar y mis reflejos no estan tan bien a esas horas. La vi, fijé mi mirada en la suya, seguro que podía leer mis pensamientos, que sabía lo que iba a hacer, porque en cuanto me decidí a coger el vaso que había al lado y terminar para siempre con su vida miserable, la desgraciada salió disparada. Nunca pensé que corrieran tanto las condenadas. Le perdí la vista y desapareció, espero que ya haya comido algo de veneno y se encuentre en el cielo lleno de basura de las cucarachas, dios la tenga en su gloria. Perdonadme por ser tan cruel.

Que iba a hacer yo entonces, a sabiendas de que la criatura pululaba por la mesa, no podía dejar mi taza de te allí perdida. Así que la subí a lo alto de un rollo de papel de cocina y fui a ducharme. Ahi se quedó la anecdota. Aunque seguro que seguiré viendo sus pobres cuerpos en la cocina, y quizás el próximo que vea sea el de la escurridiza y ultima amiga.

Por otro lado os diré que a pesar de mi sesión de psicóloga de ayer, en la que escarbó en mi pasado, me siento muy bien. Quizás séa eso lo que necesite, conocerme más a mi mismo a través de mis viviencias. O quizás sean todo lo que me está pasando ultimamente, que es muy positivo. Hasta más ver, que hoy es viernes, viene el fin de semana que llevo esperando tanto tiempo. Descansaré, me divertiré y descubriré la belleza en cada punto del firmamento cuando lo mire.

jueves, julio 13, 2006

Control.

Hablar de mi vida actual es hablar de control. Lo que siempre me ha faltado, lo que siempre he necesitado. Control sobre mi vida, sobre mis acciones, mis pensamientos, lo que digo o hago. Tengo una cierta tendencia a ser impulsivo, sobre todo en lo que digo y hago. Hago muchas "payasadas" por ese motivo, digo muchas "tonterías" y me equivoco. Siempre me han aconsejado al respecto, pero los consejos no valen cuando uno no sabe como hacer lo que se le pide o dice. Si alguien me dice: "tienes que controlarte un poquito", eso es algo que yo ya se, y preferiría que me dijesen el como lograrlo.

En estos últimos meses he aprendido a controlar ciertos aspectos de mi vida, los vómitos por ejemplo. Aunque no he logrado el control absoluto, aunque a veces tropieze, lo que si es cierto es que casi lo tengo controlado. Aunque en este caso, lo mejor que me está sucediendo es que la mayoría de los días ni me acuerdo, no necesito el control puesto que no viene a mi cabeza. Así que, lo que en realidad necesito para controlar los vómitos, puesto que ya casi no vienen a mi, es controlar lo que como. De eso ya hablé en posts anteriores, pero no está de más recordarlo. Si como mucho, mi cuerpo y mi cerebro me envían la señal de necesidad de echarlo fuera. Es doblemente eficaz, puesto que es una sensación física y mental. En cuanto a mi pequeña adicción a la bebida, concretamente cerveza, también es una cuestión de control. En este tema debo reconocer que ultimamente estoy fallando un poco. Aunque si es cierto que he reducido la cantidad a la mitad, también es cierto que aún no soy capaz de estar completamente sin beber nada. Pero bueno, poco a poco, despacito y con buena letra. Hoy intentaré no beber nada, no puedo prometerlo, pero lo intentaré.

Lo que quiero decir con todo esto, es que se trata de una cuestión de control. Y no se limita solo a lo físico. Otra de mis necesidades de control pasa por mi pesimismo constante. Debo controlar y mantener callados mis pensamientos negativos. De momento estos siguen viniendo a mi cabeza, pero como truco, lo que hago es pensar en las otras alternativas en cuanto me llega un mal pensamiento. Así, aunque estos pensamientos aparezcan, su impacto es menor al tener otras opciones. Quizás siguiendo por este camino logre un día que la relación positividad-negatividad mejore. Aunque esto depende bastante de mi estado de ánimo.

Cómo conseguir el control cuando hay tantas variables en juego, esta es una de mis preguntas. Si bebo demasiado me vuelvo negativo, si me vuelvo negativo como demasiado, si como demasiado luego vomito, si vomito me siento culpable, si me siento culpable mi ánimo decae, y así sucesivamente. Tampoco es que el mínimo fallo desequilibre toda la cadena que se establece en mi control, sin ir mas lejos, sabeis que he tenido un tropezón estos días, sin embargo he logrado mantener el control.

En fin, creo que todo va bien por el momento, aunque debo hablar con mi psicóloga, porque noto que cuando estoy nervioso por algo, tengo una cierta tendencia al descontrol, al caos. Creo que ese será uno de los temas de hoy, si ella no tiene otro más importante, claro.

miércoles, julio 12, 2006

Fracaso.

El título del post de hoy suena un poco alarmista y no estoy seguro de que su elección tenga el mismo significado de lo que voy a contar, pero es lo que más se le aproxima.

Un fracaso no tiene por que ser una derrota. Puede ser simplemente un fallo puntual o en un intento. Eso es lo que me sucedió ayer, fue tan solo un fallo puntual, pero el dolor que me ocasiona hace que se aproxime a un fracaso. He recibido muchos consejos desde que comenzé a recuperarme relacionados con la comida. La verdad es que de momento yo y los alimentos no nos llevamos muy bien, pero espero que séa temporal. Tengo varios problemas, el primero es que me encanta comer, que adoro comer; El segundo es que por el motivo que séa la comida me engorda, os prometo que no se trata de obsesión con el físico, es simplemente que tengo una cierta tendencia a engordar. Así que mi lucha es contra mi gusto, mi obsesión por comer y por otro lado conseguir recuperarme sin dañar mi físico de otra manera. Es muy simple, si engordo no me voy a sentir bien, con el consiguiente riesgo de volver a caer, me queda mucho trabajo con la autoestima. Pero también es una cuestión de salud y económica, si tuviera que comprarme otra vez trajes y pantalones no creo que pudiera llegar a fin de mes durante mucho tiempo. Por otro lado, la gordura tampoco es salud.

Así que durante estos 4 meses he pasado por dos fases en relación a lo que como. En una primera intentaba comer lo mismo que los demás. El problema es que mi estómago está acostumbrado a soltarlo todo, a tener poca comida dentro, así que comer como los demás me provocaba sensaciones, tanto físicas como psíquicas, que me inducían a pensar en vomitar, y a hacerlo cuando estas sensaciones eran demasiado fuertes. Por otro lado comprobé como mi cuerpo comenzaba a expandirse a lo ancho, como los pantalones dejaban de servirme. Así que, tras consultarlo con la psicóloga, decidí cambiar mis hábitos alimenticios y pasarme a otro tipo de dieta. Así que empezé a comer "sano". Cambié algunos de los productos que tomaba, eliminé de mi dieta todo aquello que tuviera demasiadas calorías y pocos nutrientes, sustituí el pan por otro con menor poder calorífico, eliminé los refrescos y los cambié por zumos y reduje la ingesta de cerveza (aunque eso tb por otros motivos). Además comencé a hacer ejercicio regularmente, aunque no aeróbico, tampoco quiero adelgazar, solo mantenerme más o menos (bueno, eliminando mi barriguilla cervezera, eso si). No me va mal así, aunque es un poco aburrido a veces comer tanta ensalada. Pero me siento mejor, no bajo de peso, eso si, pero la masa muscular ha aumentado a la vez que la grasa disminuye.

El problema es que a veces me siento con ganas de disfrutar un poco.Tambien lo hago siguiendo el consejo de varias personas, incluida mi mejor amiga (la única e inimitable) de no dejar de disfrutar a veces de las cosas que me gustan. El problema es que siento que aún no estoy preparado. No hay nada que desee más en el mundo que poder tomarme un chuletón de buey, pero ni mi estómago ni mi mente lo pueden soportar aún. Así que ayer me di uno de esos caprichos, me fui al bruguer king y me compré una hamburguesa. Me compré un menú pequeño, pero bastó para hacerme sentir mal, supongo que el aceite de las patatas fritas, el gas de la cocacola, llenaron mi estómago demasiado. Así que fallé, vomité.

Pero no puedo tomarmelo como una derrota, más bien es un tropiezo que me enseña lo que puedo y no puedo hacer de momento. Llegará ese día en el que me pueda ir a Ávila y tomarme mi ansiado chuletón, con un buen vino, y sentirme bien después. Estoy seguro de que ese día llegará, no se cuando, pero llegará.

martes, julio 11, 2006

Un rayito de sol.

Aunque mi personalidad parezca muy compleja, de hecho lo es, hay momentos en los que las cosas mas simples pueden cambiar por completo mi ánimo. Así como en un día lluvioso, con nubes negras, un solo rayo de sol que asoma por entre las nubes puede hacernos inmensamente felices por unos momentos.

Así que eso es lo que me ha pasado ayer. Llevaba unos días malos, bueno, eso ya lo habreís notado por mi tono pesimista y triste de los últimos post, incluso en el del humor había algo que no cuadraba. Pero, como dije, a veces un simple hecho, una frase suelta, una sonrisa de alguien o simplemente un pequeño golpe de suerte, puede hacer que todas esas sensaciones y sentimientos desaparezcan. Así fue ayer, un pequeño suceso en mi vida, un evento más, pero que me ha hecho inmensamente feliz por unos momentos. Aún mantengo ese rayito de sol en mi interior. Aunque el día de trabajo, no muy duro por otro lado, pero si inmensamente aburrido, hacé que se vaya apagando poco a poco. Así que lo único que deséo hoy es que se repita de nuevo ese suceso especial, para así sentirme feliz de nuevo. Arrancar una sonrisa de mi rostro nuevamente y tomarme el día siguiente con más fuerzas todavía.

La única nota negativa es que dicho suceso no depende de mi, bueno, en parte si, pero yo no puedo forzarlo, solo ayudar a que pase, aunque a veces es mejor que las cosas sucedan por si solas.

Todo esto que os cuento, aunque no os contaré que fue lo que pasó, porque de momento eso me lo guardo para mi, por lo menos hasta que los sueños que tengo se conviertan en realidad, se debe en parte a ser valiente. En este caso nadé contra corriente, ignoré los consejos que me dieron los más cercanos a mi, confíe en mi instinto, en mis deséos, y no fallé. Aunque hay veces en las que debería controlar mi impulsividad, en realidad forma parte de mi, y las personas que me quieran deben hacerlo a pesar de ella. No es que no quiera cambiar, reconozco que a veces debería medirme un poco, pero, y esto ya lo hablé con la psicóloga, todo este proceso no consiste en cambiar mi personalidad, sinó en adaptarla, en corregir los errores. Sobre todo en cambiar la actitud conmigo mismo. He aprendido hace bien poco que soy mas exigente conmigo mismo que con los demás. Cuando me lo dijo mi psicóloga no podía creermelo. Ese día me fui de la consulta con la duda, no estaba seguro, así la siguiente consulta se lo dije. Lo hablamos de nuevo, lo volvimos a analizar, y al final me di cuenta de que así es. No es que séa perfeccionista, es solo que les exijo a los demás menos que a mi mismo, lo cual no tiene porque significar que me exija muchísimo, aunque bueno, un poco si.

Lo importante es que hoy tengo algo más de optimismo, que me siento mejor que los días pasados. Podré mejorar más todavía, todo se andara.

lunes, julio 10, 2006

Preguntas

Muy a menudo me surgen miriadas de preguntas, de todo tipo y color. La mayoría de ellas no obtienen respuesta y el resto, exceptuando una milésima parte, obtiene una respuesta que o bien no me gusta o no es válida para mi. Debería ser más positivo y pensar en las que obtienen respuesta, pero la verdad es que son pocas. En este escueto post quiero exponer algunas de las que me hago ultimamente y las respuestas que me han dado, o yo mismo pienso.

  • ¿Porque mi mente pasa por tantos estados de ánimo diferentes?
La verdad es que esta pregunta tiene muchas contestaciones diferentes. Primero está el clima, la metereología, que afecta al ánimo. Luego el funcionamiento de nuestra propia ánimo, que no es continuo sino una especia de onda, esta es la explicación que me dio mi psicóloga. En mi caso, segun ella, mi onda tiene mucha amplitud en la parte baja, así que cuando bajo bajo mucho y cuando suubo lo hago poco. Pero de todos modos, aunque séa una explicación a mi estado de ánimo bajo, tampoco explica el porque está tan bajo.

  • ¿Porque tengo esta sensación de soledad?
Esta respuesta se puede argumentar entre mi baja autoestima, la obsesión por encontrar mi media naranja, o la soledad real en la que vivo. Pero cuanto más me dicen que aprenda a vivir solo, más solo me siento. Así que al final sigo sin comprenderlo.

  • ¿Que es lo que hace que tenga una imagen distorsionada de mi mismo?
A esto si que no puedo responder, de eso se trata mi curación, de comprender el porque a mi baja autoestima. Me la apunto para la próxima sesión.

  • ¿Qué me impulso a vomitar, de donde saqué la idea?
Una de las cosas que más me inquietan es porqué olvidé mi comienzo. No recuerdo como comenzé, se más o menos cuando, aunque solo es aproximado y también recuerdo donde. Pero solo es un recuerdo borroso y tenue. La impresión que tengo es que ese recuerdo está borrado, aunque supongo que solo estará escondido. Pero es extraño, mi memoria suele ser muy buena, recuerdo muchas cosas de mi infancia a edades en las que nadie suele recordar nada. Pero este recuerdo no lo tengo, o no quiere salir.

  • ¿Se puede llegar a ser feliz?
Esta pregunta la comparto (supongo que las otras tambien) con la mayoría de los seres humanos, solo que en mi caso (y en el de mucha gente, claro que hablo de mi) es un poco más crítica. La esperanza en la felicidad es algo que se pierde cuando se está enfermo. Ultimamente, desde que comencé mi recuperación, he recuperado la fe en la felicidad, aunque comprendo que no se puede ser feliz todo el tiempo.

Todas estas preguntas, y muchas más que me he dejado en la palestra, conforman la base de mi curación. El día que sepa, conozca o aprenda las respuestas o el significado de las preguntas estaré recuperado del todo. Aunque conocer la respuesta no será lo que me cure, sinó comprender las preguntas. Posted by Picasa

Aburrimiento.

Uno de mis mayores enemigos es el aburrimiento. Soy una persona muy inquieta, de hecho mi psicóloga piensa que parte de mis problemas comienza en ese punto. Siempre fui lo que mi madre llamaba "un culo inquieto", siempre hablando, siempre moviéndome, sin poder estar un solo segundo sin nada que hacer. Sobre todo mi vía de escape a la monotonía es la conversación, o mejor dicho, los monólogos. Es casi imposible para mi estar sin hablar durante un rato largo. No soporto a las personas sin conversación, me hacen sentir incómodo. Conozco a unas cuantas así, y la verdad es que cuando estoy con ellas lo paso mal. Por ejemplo, en el trabajo tengo a un compañero con el que compartía hace un tiempo viaje en tren de vuelta. Yo intentaba mantener una conversación, pero el pobre tipo no era capaz de seguirme. Así que mis esfuerzos por hablar no tenían recompensa. Al final optaba por coger mi libro y ponerme a leer. Pero me lo hacía pasar mal.

Cuando no estoy hablando, estoy pensando, así que mi cabeza nunca para en realidad. Es como si a todas horas mantuviera una conversación continuada conmigo mismo. Por eso, cuando me aburro, cuando no tengo gente a mi alrededor, o algo que ocupe mis pensamientos, comienzo a pensar. El problema está en mi tendencia ya comentada a ser negativo. De esta manera, cuando me aburro, la desesperación acude a mi, los pensamientos se oscurecen y acabo sintiéndome deprimido, mal. Yo trato de ocupar mi tiempo de ocio como me lo permite mi mente. Antes trataba de acallar mis voces interiores con alcohol, pero eso tampoco funciona porque en realidad te hace sentir más triste todavía. Ahora intento salir un poco más, aunque aún no lo hago del todo. Bueno, también tengo mis amigos en internet, el foro, y mi blog. Pero por desgracia mi tendencia es a quedarme en casa y, ahora mismo, todo lo que hay allí me aburre.

Por si fuera poco, mi carater inquieto hace que cualquier cosa que haga me aburra al cabo de un tiempo. Comienzo algo nuevo, y al principio me divierte, me fascina y me absorve. Pero no pasa mucho tiempo hasta que me canso de nuevo, y lo que me divertía, ya me aburre. De mi mismo diría que se de todo pero no soy especialista en nada, esto es debido a lo que comenté justo ahora. Casi nunca termino lo que empiezo, casi nunca me convierto en experto de algo, porque lo dejo antes de llegar a ese punto. La ventaja es que sé mucho de todo, y que me gusta probar cosas nuevas, en mi trabajo eso puede ser una ventaja, me convierte en todoterreno.

En mi trabajo actual, el tiempo de ocio es de aproximadamente el 75% del total. Es decir, la mayoría del tiempo no tengo otra cosa que hacer que permanecer sentado en mi puesto. Así que me aburro considerablemente. No os podeís imaginar la de veces que llego a leer las mismas noticias en los periódicos digitales cada día. Hace unos meses todo esto me provocaba mucha ansiedad. Me levantaba por las mañanas pensando en que iba a tirar un día mas a la basura. Me costaba mucho levantarme por esa sensación de perder el tiempo, me apetecía más dormir. Ahora lo tengo un poco superado o mejor dicho, asumido. No es que cuando me levante no piense que mejor me quedaba en casa, pero por lo menos voy con un poco más de ganas. Es mi trabajo, me pagan por estar aqui. Otra característica de mi es que soy muy responsable, así que por eso no me quedo "enfermo" en casa, en su lugar voy a sentarme a una silla mirando a una pantalla todo el día. Trato de mantener mi mente ocupada, investigo sobre cosas del proyecto en el que estoy que se supone que no tendría que hacer yo, pero así por lo menos me entretengo y aprendo cosas nuevas. Esta manera de actuar me ha dado buenos frutos, así que la mantendré.

Pero, como decía, el aburrimiento es mi enemigo. También debo aprender a combatirlo, también debo aprender a hacer cosas por mi mismo, a sacar ganas de donde no las hay para salir y divertirme. Esto me lleva al tema anterior, al de la soledad, ojalá tuviera a alguien aqui con quien hacer cosas, porque yo solo no me atrevo, soy un acojonado, jeje.

Bueno, me aburro, así que a pesar de mis pesares tendré que buscar algo que hacer, ya que trabajo, lo que se dice trabajo, no tengo.

domingo, julio 09, 2006

Soledad

Después del tono festivo y humorístico de anoche, ahora me toca de hablar de algo más triste. Tampoco es el fin del mundo, pero basicamente mi objetivo con este blog es expresar los sentimientos, las sensaciones, las vivencias que forman parte de mi, de mi enfermedad.

Uno de los sentimientos más acentuados en mi es la sensación de soledad. No importa que tenga a mi familia alrededor, o a mis amigos. Siempre tengo la tendencia a sentirme solo. No es una cuestión exclusivamente de mujeres, creo que tienen que ver más conmigo mismo, como si estar conmigo mismo no fuera compañía suficiente. Como ya dije, cuando era pequeño me refugiaba en mis fantasías, me sentía solo porque nadie más que yo mismo me comprendía. Quizás fue eso, unido a un escaso éxito con las mujeres debido a mi gordura en parte y a mi hermetismo y timidez en otra. Así que centré desde muy pronto mi objetivo en la vida en conocer a esa mujer perfecta para mi, que me comprendiera, que fuera lista, guapa, buena, mi princesa de cuento.

Con el tiempo vamos aprendiendo, vamos conociendo a otras personas. Después de los 18 años reconozco que al final he tenido "exito" con las mujeres. Digo "exito" porque al final todo resultó mal, vamos, que me dejaron. Todas me querían, pero no de la forma en que yo deseaba. Al final, lo que me queda es un vacío interior, un sentimiento de culpa por no haber sabido elegir, sino irme con lo primero que llamara mi atención un poco, para no estar solo. Esto lo he aprendido recientemente, he aprendido que en realidad nosotros también elegimos. Ahora tengo que aprender a elegir bien.

Pero sigo con el tema de la soledad. Muchas veces me dicen, mis amigos, mi psicóloga que debo aprender a estar solo. Probablemente tienen razon, que no debo precipitarme, que debo luchar conmigo mismo y aprender. Pero hay una parte de mi, que lleva ahi desde los 5 años, que sigue deseando conocer a la princesa, que sigue esperándola. Así que, cuando estoy en la habitación, tumbado en cama, y veo imagenes de parejas, o voy a mi casa y veo a mis hermanos y amigos con sus respectivas novias o novios, no puedo sinó deprimirme un poco. Una parte de mi solo deséa unirse a otra persona, tener hijos, cuidarlos a ellos y a mi mujer. Yo no se si es un pensamiento negativo, pero mi corazón me dice que no lo es. Claro que yo, como la mayoría de las personas con problemas mentales, llevamos todo al extremo, ese puede ser el problema.

En mi vida actual la soledad está presente. Vivo lejos de mi familia en una ciudad grande. Solo tengo un amigo aqui, y me refiero a un amigo de verdad, aunque luego tengo dos amigos mas. El trabajo es eso, trabajo, así que allí, aunque esté rodeado de personas, también me siento solo, aislado. Llego a mi casa y no hay nadie, porque generalmente mis compañeros de piso llegan tarde. Ellos son una pareja, así que tengo al enemigo en casa y muchas veces me dan envidia. Me meto en mi habitación y me siento solo de nuevo. Yo intento hacer cosas, de verdad, aunque antes lo más probable es que el fin de semana me lo pasara en la habitación, viendo películas y bebiendo cerveza. Quizás el alcohol era lo único que me hacía olvidar un poco. Comía muchas mierdas, pipas, palomitas, todo regado con cerveza y claro, vomitaba. Es un poco triste hablar de ello, pero forma parte de mi. Desde hace unos meses ya no hago eso, bueno, a veces si, pero no como antes. Pero la sensación de soledad, aunque a veces desaparece por mi mayor optimismo actual, sigue presente. Los desengaños de mis amores pasados revolotéan sobre mi cabeza y hacen que cada paso que de en el amor séa con desconfianza.

Así que cuando salgo, o cuando me surje alguna oportunidad de conocer a alguien, o cuando conozco a alguien, me encierro en una coraza, para protegerme del desengaño. Desconfío de los sentimientos que se me muestran, haciendo que huyan, o muestro una cara distinta a la real, consiguiendo que nadie me conozca de verdad. Sé que tengo mucho que ofrecer, que soy una persona distinta, especial, pero eso no importa cuando tu autoestima está por los suelos. Todo eso contribuye a mis sentimientos negativos, se retroalimente de ellos y hace que cada paso que de séa más costoso. Bueno, una curación siempre es dificil, siempre hay que luchar contra algo, un virus, una bacteria, la fiebre, en este caso tengo que combatirme a mi mismo. Lo bueno es que al final sé que ganaré yo.

En fin, poco a poco voy mejorando. Supongo que en el tema de la soledad también será cuestión de tiempo, de aprendizaje, o quizás solo de suerte. Quizás alguna de las personas que conozco ahora acabe conmigo, se convierta en la princesa soñada, o quizás no. No lo se, la verdad, pero la esperanza nunca la he perdido, ni en encontrar a la mujer de mi vida, ni en recuperarme. Lo voy a conseguir, todo. Posted by Picasa

Humor.

Es tarde, son las 2 y media de la mañana. Estoy ligeramente cansado. Pero a pesar de ello, hoy he vivido una experiencia que me ha hecho sentir muy, pero que muy bien. La risa es la mejor de las terapias, lo digo de corazón. Esta noche, el pesimismo quedó de lado, la risa sustituyo a los malos pensamientos. Además llevo toda la semana expresando partes negativas de mi, tristezas, pensamientos oscuros.

En mi mente de "El principito" y Bastian siempre hay lugar para el humor. De hecho creo que soy una persona con un gran sentido del humor. Bueno, los que me conocen discutirían el "gran" pero dirían que si que es verdad que siempre estoy bromeando. Lo que sucede es que mis chistes no son del todo buenos, según sus estándares, que según los míos son cojonudos. Lo importante es que el humor está muy presente en mi vida, y que, a pesar de mis problemas, no concibo la vida sin risas y sonrisas. Lo cual me lleva muchas veces a ser muy caústico, crítico y mordaz. De hecho a veces me ocasiona problemas, porque no todo el mundo entiende que reirse de todo puede llegar a ser bueno, en cambio lo consideran ofensivo. En parte es como si me viese con derecho a reirme de los demàs, ya que lo hicieron conmigo en el pasado. Pero no soy tan malo, mis bromas y chistes solo rozan lo ofensivo pero nunca lo son.

Aunque me estoy poniendo un poco negativo de nuevo, es solo porque ya sabeis que el objetivo de este blog es contar lo que pasa por mi cabeza, y eso es lo que me viene a la mente ahora. Pero de todos modos, quiero darle a este post un aire algo mas jovial que de costumbre.

Lo que sucedió es que fui a ver una obra de "teatro", digo "teatro" porque en realidad eran monólogos cómicos. Hacía tiempo que no me reia tanto. Estaban cuatro humoristas del canal Paramount Comedy, a uno de ellos lo vi por mi calle hace un año. Lo importante es que durante dos horas y algo no paré de reir y sonreir. Esas cuatro personas lograron que me olvidase completamente de mis problemas con sus bromas sobre las situaciones cotidianas. Eso es un poco lo que yo hago todos los días, aunque no con tanto acierto ni éxito, claro está, sinó me habría dedicado a eso. Bueno, en realidad me hubiera gustado ser yo el que está en el escenario. Siempre me gusto el teatro, estar encima de un escenario, haciendo reir, sonreir a las personas. De mas joven hice alguna obra en el colegio y en el instituto y los papeles que hacía siempre eran un poco más cómicos. Quizás podría haber perseguido ese sueño, pero hay una característica de mi personalidad que hace que pruebe de todo, que sepa de todo, pero que no séa experto en nada.

En estos momentos, solo siento gratitud para esas cuatro personas. Han hecho que gaste energías en hacer algo que me encanta, reirme. Solo me dan un poco de envidia por no ser yo el que está arriba, con el foco hacía mi, con la luz bañando mi rostro, impidiéndome ver a las personas que están en las butacas. Pero oiría sus risas y ese sonido sería la mejor de las melodías en mis oidos.

A reir, que ya toca. Posted by Picasa

sábado, julio 08, 2006

El Principito

Ayer mismo hablaba de como me sentía (y me siento) identificado con Bastian, el niño gordito de "La historia Interminable" uno de mis libros favoritos. Pero hoy quiero hablaros de otro personaje de un libro, que también es uno de mis favoritos.
Creo que mucha gente se siente en algún momento de su vida identificado con el, en menor o en mayor medida. El principe de un reino pequeño, solo habitado por él mismo y sus propias fantasias. Así me he sentido yo muchas veces. Aunque algunos hábitos que tenía cuando niño los he abandonado, siempre me ha acompañado la sensación de tener en mi cabeza un mundo aparte. Suelo vivir frecuentemente de fantasías, ilusiones, sueños, lo cual me trae muchos quebraderos de cabeza. Cuando era más niño no tenía más escapatoria a mis desgracias diarías que mi imaginación. Los niños pueden ser muy crueles, no imaginais los insultos que he llegado a oir, no me pegaban, pero eso solo era porque sabía defenderme. Pero la humillación a veces puede ser mas dolorosa. Por eso, cuando hasta mis "mejores" "amigos" me insultaban, no me quedaba más remedio que refugiarme en mis deseos.
Así que al final, al igual que El Principito, yo era el Rey de mi propio reino. Creaba mis mundos, mis personajes, mis paisajes. Me sumergía en batallas, en romances con chicas de ensueño, con mi princesa que estaba esperando. El problema es que aún sigo esperando, jeje, aunque hay perspectivas, eso si.
A lo que iba. En mi vida ha habido personajes de ficción con los que me he llegado a sentir identificado en algunos aspectos, o en algún momento determinado de mi existencia. No puedo llegar a recordarlos a todos, así que elijo estos dos como representativos, creo que son los que más dicen de mi mismo, de lo que soy, de lo que viví, de como me llegue a sentir alguna vez en la vida.
Todo esto no quiere decir que me sienta ahora igual que entonces, las cosas han cambiado mucho, la madurez también me ha hecho cambiar, aunque siempre conservaré algo del niño que fui, eso no me abandonará nunca, principalmente porque yo no quiero que lo haga.

viernes, julio 07, 2006

Pesimismo.


Algo que nos caracteriza a la mayoría de las personas con algún tipo de trastorno psicológico es un marcado pesimismo. Es una cierta tendencia a situarlo todo en los extremos, es decir, existe el blanco y el negro pero no hay nada entre ellos. En gran parte está relacionado con la baja autoestima, por eso es común a muchas enfermedades mentales. En mi caso, el pesimismo me ha acompañado mucho tiempo, y la verdad es que, al igual que mi autoestima, aún sigue presente.

La diferencia con el pasado (digo pasado, pero hace tres meses en realida, cuando comencé a tratarme), es solo de grado y también en la manera en que actúo cuando tengo ese tipo de pensamientos. Mi truco (cedido por mi psicóloga) consiste en que cuando tengo un pensamiento de este tipo, intento pensar en las otras posibilidades en lugar de quedarme solo con la negativa. Por ejemplo, que un amigo que quedó en llamarme no me llama?, lo que normalmente sucedo es que pienso en primer lugar que no lo hace porque yo no le gusto, que me está traicionando, que no le importo, etc... No es que mi mente no séa capaz en ese momento de ver que la realidad está generalmente alejada de lo que yo pienso, peor mi mente no me deja hacerlo. En ese momento, tras pensar primeramente la parte negativa, intento analizar la situación y pensar que otras cosas pueden estar pasando. Mi amigo puede que haya tenido un problema, o simplemente pudo haberse olvidado, a mi podría pasarme lo mismo.

A lo que iba, ayer no fue un gran día en muchos sentidos, tuve oportunidad durante todo el día de ser negativo. Tengo algún que otro problema con un compañero de trabajo (no contaré mas), que me ignora ligeramente, tuve tambien otros problemas en internet (tampoco diré nada mas), y algo que estaba esperando ayer que sucediese al final no sucedió. Así que tuve oportunidad de ser negativo. Por suerte para mi, aprendí recientemente, como ya dije antes, a intentar controlar esas situaciones. Digo intentar porque aún me cuesta hacerlo, y no siempre lo consigo. Lo importante para mi es que a pesar de que tuve los pensamientos negativos, también tuve tiempo de, más tarde, apartar algunos de ellos de mi mente y no darles más importancia de la que realmente tenían. Así que, digamos que al final no fue un día horrible.

Pero no todo es bello y bonito en mi vida. Aunque hay algunas cosas que si lo son, y que hacen que mis días séan menos monótonos y aburridos, principalmente mis amigos, y principalmente uno de ellos. Así que nado en un mar de positivismo y negativismo, es complicado, pero poco a poco voy alcanzando el puerto.

En cuanto a mi día de ayer, en relación directa con mi enfermedad, volví a hacer lo mismo del día anterior, también compré cerveza y pistachos (esta vez no fueron almendras), aunque, en el caso de la cerveza, sigue siendo mucho menos que antes, en cantidad, digo, pero no me voy a autoengañar, no bebí mas porque no compré mas. No voy a decir que no estoy preocupado, pero tampoco puedo mantener el control todo el tiempo, supongo que cuando tengo días malos me cuesta mas. He de decir que no vomité, así que me quedo con eso. Hay una frase que dice un lunático en un episodio de Expediente X, es una frasé que me encantó y me apropié de ella, así que ahora la repito "al fin y al cabo, solo soy un ser humano", claro que así escrita le quita todo el encanto.

A pesar de todo me quedo con lo importante, lo que realmente importa es que sigo adelante, que aunque mis fuerzas flaqueen un poco me levanto de nuevo y sigo adelante. No abandonaré ahora, ni nunca.

Hoy tengo cita con la psicóloga, espero acordarme de todo esto y contárselo. Durante el fin de semana es posible que no escriba, lo que suelo hacer es dormir, y con el sueño que tengo ahora mismo, pues creo que lo necesito.

Y remato con una frase absurda, como todo en mi.
Amor , llegas a mi, te vas, luego vuelves con más fuerza, al final siempre me haces daño, pero yo como un idiota vuelvo a ti.
(amor en el sentido literal, no me refiero a una persona, sino al sentimiento en si)

jueves, julio 06, 2006

Saltando al vacío.


¿Como se lleva tener la enfermedad cuando uno es de sexo masculino? Aquí os diré dos cosas. Primero, la enfermedad está asociada comunmente a mujeres y más comunmente a adolescentes. Aunque es cierto que las cosas están cambiando, que poco a poco se ven más modelos de ropa masculinos con extrema delgadez, por el momento los estereotipos siguen siendo vigentes, claro que no todos los estereotipos son ciertos. En primer lugar, el 98% de las personas que conozco que padecen o han padecido una enfermedad de trastorno de la conducta alimentaria (de ahora en adelante TCA) son mujeres y de edades en torno a los 22 años de media (desde 13 a 28 años), y ninguna de ellas es modelo. El otro 2% restante somos chicos, pero esto no es representativo, que conozco bien la ciencia estadística. En mi caso, me alejo bastante de ser un adolescente.

Así que, tengo una enfermedad que socialmente es considerada de mujer. En los tiempos que corren las cosas han mejorado bastante en el reconocimiento y el tratamiento de la enfermedad, pero no siempre fue así. Hace muchos años que soy enfermo, y he vivido de todo con respecto a mi enfermedad. He sentido el rechazo de algunas personas, la indiferencia de otras y la preocupación de los mas. Ahora bien, siempre he notado un poco de pasotismo, como si al ser chico la enfermedad se iría sola, porque a fin de cuentas, es solo tontería (esta frase la he oido). Pues bien, desgraciadamente para mi y para el resto de los enfermos, no es así.

También quería contaros el porqué de mi nick. Yo siempre he sido un soñador, siempre he vivido más en mis sueños que en la realidad, pese a considerarme una persona responsable. También tengo una enfermedad mental (no estoy loco, eso si), pero al igual que alguien con una depresión tengo algo de cuerdo y algo de loco. Así que me parecío que en el fondo no soy más que una especie de "loco de la colina", solo que en mi caso, y sobre todo teniendo en cuenta uno de mis sueños de niño, la imagen de un astronauta paseando, bailando y cantando en la superficie lunar me resultaba atractiva. Además, siempre he sido bastante nocturno, no a la hora de salir, pero si a la de dormir. Rindo más de noche que de día, me cuesta dormir y sobre todo me cuesta acostarme antes de las 2. Así que en gran medida soy un "lunático a medianoche".

Ayer cometí 2 errores. El primero de ellos fue comer algo que no debía, el segundo beber algo que no debía y el tercero hacer algo que no debía hacer. Todo está relacionado. Compré una bolsita de almendras y, como aprendí en un libro de autoayuda hace unos años, lo dejé para más tarde (se llama retrasar el placer, o algo así, lo leí en inglés). También compré 4 latas de cerveza, con la esperanza de beber solo una y dejar el resto para mañana. Craso error amigo mio, se empieza por la bolsa de almendras, luego bebiendose las cuatro latas, y al final el sentimiento de culpa y la sensación en el estómago que me acompaña cuando como demasiado, pudieron más que mi mente racional y acabé en el baño. Bueno, teniendo en cuenta que llevaba una semana sin vomitar, no voy a sentirme mal ahora, ha sido un error, y punto. Seguimos adelante.

Ayer también alguien me abrió un poco los ojos con respecto a la confianza que ultimamente tengo depositada en mi. No es que lo que me hayan podido decir erosionara dicha confianza, pero me han hehco abrir un poco más los ojos. Ultimamente estoy muy positivo con respecto a mi curación. Estoy haciendo muchas cosas, estoy cuidando mi alimentación, haciendo ejercicio y procurando no tener ningún atracón. Claro, que el problema está en que mi enfermedad actual, bulimia, podría convertirse en otra similar, anorexia si descuido lo que como. Yo no creo que llegue a esos extremos, pero es verdad que tengo un poco de obsesión por mi alimentación, pero creo que es comprensible, lo hablaré con mi psicóloga. Es muy sencillo, si como mucho la tentación de vomitar es demasiado fuerte, así que, como no tengo a nadie que me controle, tengo que hacerlo yo, la consecuencia es que controlo lo que como. Solo espero que no se convierta en obsesión. Tengo que tener fé en mi mismo.

De mis amores hablaré en otra ocasión, porque ya me he extendido demasiado. De todos modos habrá mas.

Saludos desde el planeta tierra.

miércoles, julio 05, 2006

Antecedentes

Hola bloggers.

Me doy cuenta de que comenzar este blog sin antes hablaros un poco de mi es un poco precipitado. Me olvidé que en el blog personal (mi diario, basicamente) que había empezado tampoco lo había hecho, pero claro, era para mi mismo (y para una privilegiada que sabía la dirección). Así que sin mas, os pongo en antecedentes.

No os diré de donde vengo, ni mi nombre, pero si quien soy. Soy un chico (hombre??) de 29 años, con una vida más o menos normal, mi trabajo, mi piso compartido, mi coche y mi escasa vida social. Hace mas o menos 15 años comencé a vomitar todo lo que comía. No diré que mi vida ha sido normal, porque no es así, pero tampoco es que haya sido tan desgraciado. Mi padre murió cuando yo tenía 6 años. El hecho en si de su muerte podría haber pasado desapercibido como una desgracia mas, pero el hecho es que no fue así. Su muerte influyó en todas las personas que forman mi familia, de diferentes maneras. Lo importante es que el nucleo familiar se resintió, pero no os daré muchos detalles al respecto por respeto a mi familia, ellos si que podrían sentirse identificados al leerlo, y mi intención es hablar de mi recuperación, así que dejaré el tema.

Lo importante es que tengais en cuenta que durante toda mi vida he sufrido diferentes dramas, adeemás, al ser el pequeño de la familia, los viví un poco como espectador, al no serme permitida ninguna acción. De pequeño yo era muy gordo, con todo lo que ello implica. Los niños pueden llegar a ser extremadamente crueles, yo lo se muy bien. Los que consideraba mis amigos íntimos se unían a los demás cuando se trataba de humillar al gordo. Así que mi infancia, sin padre (hasta los 12 años) fue digamos que dificil. Solía esconderme en mis fantasías, algo que todavía me acompaña. Siempre fui muy imaginativo, y muchas veces me sentía un poco como Bastián de "La Historia Interminable" (por cierto, uno de mis autores favoritos).

Así que, con 16 años, de golpe, ni siquiera recuerdo como, comencé a vomitar. Mi mente tiene bloqueado ese recuerdo, sé más o menos cuando, aunque no conozco la fecha exacta, también se donde, porque estaba de vacaciones fuera de mi casa. Pero no se ni de donde saqué la idea, ni como fue esa primera vez. Así que lo único que diré es que de repente me convertí en un enfermo.

Después de muchas peripecias en mi vida, varias novias (en ese sentido no tengo queja), diferentes tipos de problemas, fracasos, alegrías, penas, vamos, un poco de todo, me encontré en otra ciudad, solo, sin mi familia, pero por decisión propia. Tenía mi trabajo, mi dinero, mi propia vida. Así que me di cuenta de que había llegado el momento de completar el camino que había empezado saliendo de las faldas de mi madre, y terminarlo curándome. Hace 3 meses tomé la decisión, y comencé a buscar información, primero en un foro en internet, teneís el link de una subversión de el a la derecha, luego en una asociación de ayuda, y finalmente con un tratamiento psicológico. En mi caso no tomo ninguna pastilla, ni sigo ninguna dieta, me basta (por lo menos de momento) con la fuerza y el empeño que he puesto en curarme.

Así que, hoy sustituyo lo que realmente quería escribir, que es sobre como me siento hoy, por esta pequeña introducción. No está todo lo que soy, ni soy exactamente todo lo que está. Todos somos personas complejas, muy complejas y por mis palabras nunca llegareís a conocerme.

En fin, hoy me encuentro estupendamente, el positivismo vuelve a mi. Aunque os diré que ayer sentí de nuevo una sensación con el alcohol que hacía muchas semanas que no sentía, pero ayer estaba un poco deprimido. Hoy no, hoy estoy de vuelta, de nuevo el lunático de siempre. Todo me irá bien, lo se.

Saludos y que vuestro día os séa propicio.

martes, julio 04, 2006

Un nuevo sitio


Hasta hace 10 minutos escribía estos pensamientos en otro blog, uno que solo era accesible a mi mismo y a otra persona a la que le di permiso, pero hoy comienzo una nueva etapa, porque quiero compartir mis pensamientos con el resto de las personas



Cuando escribo en este blog, a veces pienso que estoy perdiendo el tiempo. Este blog solo lo leo yo y una persona mas, así que mis palabras en gran medida se las lleva el viento. Aunque mi intención era que me siriviera como terapia, al final me siento triste al no compartirlo con nadie. Quizás por eso he tomado la decisión de comenzar un blog, pero esta vez en serio. Claro que ya sabes que me gusta tomarme las cosas en serio, así que antes de comenzarlo lo prepararé bien. La pega es que todo lo que conté hasta ahora quesará sin conocerse, y en realidad precisamente es todo esto lo que quiero contar. El proceso que me llevará de tener bulimia a no tenerla.

Pero es lo que hay, las decisiones que uno toma en la vida a veces mas tarde le pesan.

Hoy no me encuentro demasiado bien. En realidad estoy un poco deprimido, no mucho, pero si un poco. Me siento algo triste, a pesar de que ayer no fue un mal día, de hecho fue un día con buenas noticias. Pero al mismo tiempo tengo que luchar contra mi cabeza, que me inclina a estar triste. Ayer tuve reunión em mi empresa para hablar de mi, es normal, cada seis meses tenemos una, y en ella se habla de tu futuro, de si lo estás haciendo bien, o mal. Bueno, según ellos se supone que solo es para decir las cosas que se pueden corregir en ti, pero en mi caso se habló mucho más de lo que hago brillantemente. Eso debería haber hecho que hoy estuviera positivo, pero no lo ha conseguido del todo.

Porque me siento hoy así? Esa es una buena pregunta. Tengo algunos motivos, en primer lugar, sigo sintiéndome solo, y mi mente comienza a recorrer viejos senderos. Esos caminos no deseaba recorrerlos de nuevo, pero quizás es necesario. Quizás necesite pasar otra vez por todo esto, quizás así logre aprender algo. Tengo a alguien en el mundo, pero está muy lejos y hoy no puedo sentirme tan positivo como de costumbre, así que lo único que consigo al pensar en esa persona es deprimirme mas. Aunque todo esto no significa que no me importe esa persona, creo que más bien es al contrario, me importa demasiado.

La vida continúa, mis días son diferentes, mi animo tambien. Espero tener un poco más de suerte mañana en cuanto a mi estado mental.


Chau.